EJERCICIOS PARA MEJORAR LA VELOCIDAD DE LECTURA.(ejercicios 1 y2)

Mejorar la velocidad personal a la que se lee es posible teniendo conocimiento de sus determinantes, e incidiendo en aquellos que cada uno más necesite, y con ejercicios encaminados a eliminar los «malos» hábitos y sustituirlos por otros que sean mejores. Como de los hábitos se ha tratado en el punto inmediatamente anterior, nos centraremos en ejercicios y prácticas a realizar para conseguir que se aumente la velocidad a la que se esté leyendo.

- Lo que más puede ayudarte a mejorar tanto la velocidad como la comprensión es leer todos los días un rato, aunque no sea mucho tiempo. De esta manera, junto a la mejora en todo cuanto hace referencia a la lectura, irás adquiriendo un hábito tan ventajoso como necesario en tu trabajo intelectual. Cuando la lectura no es practicada de forma diaria generalmente no es por falta de tiempo, sino por otras razones. En el caso de que tú seas una persona que no lees todos los días, ¿qué razones tienes para ello?; piénsatelo. Tener en cuenta las ventajas derivadas de la lectura mencionadas anteriormente junto con las que ya conozcas por tu propia experiencia y las que vayas descubriendo a medida que progresas, quizás te animen a practicar diariamente. En esta misma línea, es importante que seas tú quien elija tus propias lecturas, que busques autores y temas que te gusten, que preguntes a personas de tu confianza por libros que les hayan gustado o que te orienten en las lecturas que puedan ser más adecuadas para ti, en función de tus gustos, tu formación, tus hábitos, etcétera.

- Trata de comprender la siguiente frase:

Lo más probable es que te haya costado mucho entenderla o que no lo hayas conseguido a pesar de haberlo intentado en varias ocasiones. Esto se debe a que nuestro alfabeto, el alfabeto latino, tiene los rasgos distintivos de las letras en la mitad superior de las mismas. Intenta comprender ahora esta frase:

Casi con toda seguridad, te habrá bastado un solo intento para entender la frase. De esto se deduce que es mejor para aumentar la velocidad y la comprensión el leer por la parte superior de las líneas. Quizás estés pensando que tú ves las líneas en su totalidad y no sólo una parte, como así seguramente será. No obstante, es un hábito que está muy arraigado, porque la mayoría de las personas hemos aprendido a leer de abajo hacia arriba, como haciendo una especie de dientes de sierra. Aprendiendo los rudimentos de la lectura, se nos preguntaba: «¿qué letra es ésta?», y simultáneamente se nos indicaba con el dedo por la parte inferior de la letra. Nuestra vista iba al dedo y luego subía para reconocer e identificar la letra. Lo mismo ocurrió con las sílabas y luego con las palabras, de tal modo que aprendimos a leer siguiendo la secuencia: abajo-arriba-abajo. Para desprenderte de este hábito y con ello mejorar en tu velocidad lectora,

un ejercicio que puedes realizar es el de coger una cartulina y durante diez minutos diarios leer tapando la parte inferior de los renglones.

- También te ayudará el poner el libro, o lo que esté leyendo, en la posición más adecuada: perpendicular a la vista. Cuando estés estudiando puedes utilizar un atril, el cual te ayudará a adoptar una postura más cómoda y mejora la visión de los textos, facilitando el proceso perceptivo. Además ten en cuenta que la distancia más adecuada de la vista al texto es de unos treinta a cuarenta centímetros. La siguiente figura ilustra esto que estamos diciendo.

                                         

- Amplía tu campo visual, con lo que reducirás el número de fijaciones y ganarás en velocidad.

Los ejercicios siguientes persiguen ayudarte en esta tarea.

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