MEJORA DE LA COMPRENSIÓN

MEJORA DE LA COMPRENSIÓN

La comprensión, de igual modo que sucede con todo cuanto está relacionado con el trabajo intelectual, se ve favorecida y mejorada con la práctica diaria, mediante el ejercicio cotidiano y permanente de la lectura, junto al cual has de tener en cuenta una serie de factores que pueden propiciar un progresivo aumento de la comprensión de sus textos. Los factores más importantes son:

Realizar, como ya se ha dicho en numerosas ocasiones, una adaptación de tu velocidad de lectura a las necesidades que tengas de comprensión, en función de:

- Los objetivos que persigas con la lectura de cada texto, lo cual dará lugar a los distintos tipos de lectura hemos visto anteriormente.

- Los contenidos y la dificultad, más o menos subjetiva, que presenten a cada lector/a. Las combinaciones posibles en este aspecto son varias; así, un texto tendrá una dificultad mayor o menor según cuáles sean tu formación y tus conocimientos respecto a los temas objeto de lectura, o los contenidos serán valorados de diversas maneras en relación con los intereses particulares de los lectores. Ante textos cuyos contenidos resultan desconocidos o no se tiene ninguna base, la velocidad de lectura se ve considerablemente disminuida para favorecer la comprensión. Cuando se tienen conocimientos e interés por aquello que se lee, la comprensión se produce más rápida y eficazmente, lo que permite, a su vez, leer más rápido.

- Las necesidades que se derivan del escrito imponen una velocidad para lograr la comprensión, pues no todos los textos pueden leerse de igual manera. Las variaciones, en este punto, vienen dadas por la legibilidad de los textos. Los hay que presentan dificultad en cuanto a los aspectos formales, es decir, en cuanto al estilo del autor (confuso, prolijo, ameno, etc.) o en cuanto al nivel del libro; otros textos presentan dificultades en cuanto a la calidad de la impresión, es decir, fotocopias, apuntes, manuscritos de otras personas, libros de mala impresión, tipo y tamaño de letra o la calidad de la traducción (cuando se trate de textos escritos en otra lengua), todo lo cual incide directamente sobre la comprensión que se obtiene.

La comprensión depende de la actitud con la que el/la lector/a se plantea y realiza la lectura. La mejor es una actitud crítica, cuestionadora de todo cuanto tenga que ver con el escrito, sea el estilo, los contenidos o la calidad. Si bien los libros constituyen el archivo de la humanidad, como decía J. L. Borges, en los que encontrarás saberes y conocimientos y encontrarás todo lo que busques, no debes olvidar que los libros, las revistas, los manuales, etc., están escritos por personas. No te plantees la lectura como si el/la autor/a fuesen portadores de verdades absolutas e incuestionables. Ser críticos permite tener una visión más clara, más objetiva y más completa de lo que se dice en los escritos, y favorece, por ello, la comprensión y la adquisición de conocimientos.

- La actitud crítica conlleva confiar en tus propias capacidades y en tus criterios personales como elementos favorecedores de la comprensión, incluso cuando no sepas absolutamente nada de un tema. Evidentemente, tendrás que ser prudente y abstenerte de realizar juicios prematuros, pero que esto no inhiba la seguridad en ti mismo como persona capaz de comprender (de reconocer, organizar, interpretar y evaluar) cualquier texto.

La comprensión se ve favorecida cuando se aborda la lectura de forma activa, esto es, que además de crítico has de ser tú quien elija sus propios textos, siempre que sea posible. En  definitiva, que consideres que no eres un sujeto pasivo en el que entra información, sino todo lo contrario: un sujeto vivo y activo, tanto si puedes elegir tus lecturas como si te vienen impuestas, que puede facilitar con sus propios medios la comprensión de lo que lee.

E1 conocimiento que el/la lector/a tengan respecto de la persona que ha escrito el texto es otra variable que incide en la comprensión. En este sentido, conviene conocer la trayectoria seguida por el/la escritor/a, sus intenciones y motivaciones (con frecuencia explicadas en el mismo texto, especialmente si se trata de un libro), la escuela e ideología a la que pertenece, etc. Todos estos datos permiten dotar al escrito de una significación diferente que, con mucha frecuencia, resulta imprescindible para entenderlo en todas sus dimensiones, por aséptico que pueda parecer el tema o la forma en que esté tratado.

Sólo es posible entender lo que se lee permaneciendo atento a la lectura. A todo el mundo le ha pasado en alguna ocasión, tras terminar una página leída, que no se ha enterado del contenido porque estaba pensando en otra cosa. Esto puede deberse a que el tema no suscita interés en la persona que lee, a que está cansada o a que el texto está escrito de manera que no facilita su seguimiento. En cada caso habrá que adoptar las medidas que se consideren más adecuadas, sobre todo cuando no hay más remedio que trabajar con ese escrito. Si la atención decae por el cansancio, lo mejor es descansar o hacer una pausa breve. Cuando la razón de la pérdida de atención está en el texto o en el desinterés por éste, habrá que buscar la forma de hacerlo más ameno. Una buena manera de conseguirlo es trabajar el texto tal como se expone en el capítulo siguiente.

La comprensión pasa por leer ideas, no palabras. Las palabras son el instrumento que utiliza el/la autor/a para transmitir las ideas; de ahí que las palabras sólo tengan un interés secundario. Procura detectar la idea principal y las ideas secundarias, cómo están encadenadas y procura descubrir cuál es el método expositivo que se sigue en cada texto, lo cual facilitará enormemente la comprensión de todo tipo de textos. Únicamente tiene sentido leer palabras cuando el objetivo que se persigue es ése precisamente. Quizá te resulte extraña esta afirmación y estarás pensando en cómo leer ideas sin leer las palabras que las expresan, y tendrás razón. Lo que quiere decir la afirmación anterior es que has de esforzarte por tratar de conocer y entender lo mejor posible las ideas que se intentan transmitir a través de las palabras que se utilizan para expresarlas, de tal manera que puedas pasar del nivel literal al nivel simbólico de la comprensión.

Para alcanzar una comprensión completa de los textos es imprescindible no dejar ninguna duda. Hay estudiantes que creen que esto es una pérdida de tiempo o que no es imprescindible aclarar las dudas que vayan surgiendo y que lo importante es «empollar como sea», lo cual constituye un error gravísimo, dado que para lograr que la memorización sea buena es imprescindible entender lo que se desea recordar. Lo que no se entiende, difícilmente puede quedar fijado y retenido, como ya se verá en el capítulo dedicado a este tema. Los resultados que se deriven de la aclaración de dudas se notarán en muy poco tiempo. No se puede ser un buen estudiante si se carece de este hábito fundamental.

- Para mejorar la comprensión, y en todo trabajo intelectual, resulta absolutamente necesaria la utilización de diccionarios. Manejar diferentes diccionarios de la lengua en que estés estudiando es, también, imprescindible. Todo estudiante ha de tener diccionarios etimológicos, de sinónimos y antónimos, de homónimos y parónimos, de uso de la lengua y, además, diccionarios específicos sobre aquello que se esté estudiando. A veces hay estudiantes que han aprendido a utilizar una palabra o incluso una frase y no saben lo que significa. La mejor manera para subsanar estas deficiencias es acudir a textos (o personas) que puedan aclarar todas las acepciones y matices posibles que tenga la palabra. Los diccionarios son aliados del estudio.

- En la misma línea de lo que acabamos de comentar está la ampliación y enriquecimiento de tu vocabulario. Procura ir desarrollando el conocimiento de tu idioma y el de la terminología específica que poseen las diversas asignaturas, así tendrás que saber el significado de las siglas más comunes, como ONU, CEE, OTAN, etc., tendrás que dominar el significado que tienen los prefijos y sufijos que nos fueron dados por griegos y latinos, como logía (que verás en palabras de carácter técnico: geología, psicología, paleontología...), hiper e hipo (en palabras como hipertenso, hipercrítico, hipocondríaco, hipopótamo...), mega, micro y macro (megatón, microcosmos, macroeconómico...), etc. De igual manera has de hacer con los términos propios de cada asignatura y con locuciones y abreviaturas utilizadas frecuentemente, aunque no sean propias del idioma; por ejemplo, «ex aequo», «dixi», «per se», etc. Puede serte muy útil el que te vayas confeccionando tu propio glosario de términos, con ejemplos de uso, y que procures utilizar las nuevas expresiones que vas aprendiendo.

- La comprensión lectora pasa por conocer y dominar los signos ortográficos, que, siendo relativamente pocos, suelen ser desconocidos, especialmente en cuanto a su uso. Los signos de puntuación son un instrumento que utiliza la persona que escribe para transmitir de forma precisa las ideas, para hacer matizaciones, para evocar, para sugerir, por lo que, si se desconoce su significado y su función, la comprensión de los textos quedará mermada, en el supuesto de que llegase a producirse. Una correcta lectura de los signos de puntuación agiliza la utilización del texto, revela la importancia que el/la autor/a dan a las diferentes ideas, aumenta la velocidad y la comprensión y genera soltura en la actividad de leer.

En la comprensión influyen otras variables menos objetivas que las mencionadas hasta ahora. Entre éstas, las más frecuentes son las relacionadas con la actitud con la que te pones a estudiar, cl tiempo que le dedicas al estudio, las cosas que piensas sobre las diferentes asignaturas y del estudio en general, cómo te sientes tú en cuanto estudiante que eres o la actividad que desarrollas durante el estudio. Nadie mejor que tú puede conocer estos aspectos y darse respuestas a los interrogantes que suscitan. No obstante señalaremos algunas situaciones frecuentes entre los estudiantes, a fin de ofrecer alguna luz en este sentido.

~ Una de las razones que con más frecuencia aparecen como causantes de la mala comprensión es la de realizar un estudio inadecuado, es decir, no entiendes por qué los pasos que vas dando, tal como los das, no favorecen la comprensión. Para eliminar estas dificultades tendrás que hacer un análisis de todo tu comportamiento relacionado con el estudio y buscar alternativas que hagan posible las mejoras. Todo este libro persigue este objetivo: hacer que tu estudio se ajuste a tus deseos y necesidades, eliminando el mayor número de dificultades posibles.

~ Otras veces aparecen dificultades en la comprensión debido a un estado de nerviosismo o con una cierta sensación de ansiedad, en cuyo caso será necesario que sepas las razones por las que te sientes así y buscar las soluciones en función de estas razones. Una posible solución está en que practiques los ejercicios de relajación que vimos en el capítulo V, pero antes es imprescindible que conozcas las causas que provocan ese estado.

~ Hay ocasiones en las que se le tiene «manía» a alguna asignatura, con lo que estudiarla se convierte en un suplicio. Si te pasa esto, pregúntate el porqué. Es posible que nunca la hayas estudiado bien o que se deba a un rechazo del profesor o que desde pequeñito decidiste que la historia o las matemáticas, por poner un ejemplo, no eran para ti y nunca te lo has vuelto a plantear. En cualquier caso, sean éstas u otras las razones, ten en cuenta que, como tal asignatura, tendrás que estudiarla de la mejor manera posible y que en nada te beneficiará trabajarla mal o no trabajarla.

- La comprensión se verá mejorada en todo lo que leas si lo haces con confianza en tus capacidades, seguro de ti y de tu trabajo. La carencia de la tranquilidad y la seguridad pueden suponer los obstáculos mayores para todo tu trabajo intelectual. Ten en cuenta que las materias de estudio y su comprensión, por sí mismas, no son ni fáciles ni difíciles. La dificultad en el estudio es subjetiva, depende más de la actitud con la que te enfrentes a ellas que de los contenidos propiamente dichos. Ejemplos de esto se producen a diario en los centros de estudio, como cuando una asignatura resulta muy difícil para la mayoría de tus compañeros, pero no para ti, o a la inversa: es posible que haya una asignatura considerada fácil por tus compañeros, pero que para ti resulte difícil. ¿Por qué para unos es fácil y para otros difícil? Las razones pueden ser muchas, dentro de las cuales figuran éstas que comentamos ahora referidas a la actitud. Si estudias con confianza y seguro de ti mismo, la comprensión y todo cuanto tiene relación con tu trabajo intelectual, en general, se verán muy mejorados.

 

 

 

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