NIVELES DE COMPRENSIÓN

El proceso que se sigue para conseguir captar las ideas expresadas en lo que se lee es, en sentido riguroso, el mismo siempre y se da por igual en todos los lectores, por baja que sea su preparación intelectual, es decir, todo lector/a reconoce mejor o peor el código de señales y símbolos, los organiza según sus posibilidades, realiza una interpretación personal de lo leído y se forma un juicio sobre lo que acaba de leer. Pero no todos los lectores alcanzan el mismo nivel de comprensión, dado que éste está en función de la formación intelectual que tenga cada lector/a, de tal suerte que se pueden leer las mismas cosas por personas diferentes y darse diferencias abismales entre la comprensión de unas y otras. Por tanto, es posible establecer diferentes niveles de comprensión desde una perspectiva funcional. Es decir, el proceso que se sigue es el mismo, pero los resultados pueden ser muy diferentes. Los niveles de comprensión que habitualmente se contemplan son los siguientes:

- El nivel de ausencia de comprensión es el que se .produce cuando el/la lector/a se quedan en la fase de «reconocer», dentro del proceso comprensivo, es decir, cuando reconoce el conjunto de señales y símbolos que forman parte del código, pero no es capaz de pasar de ahí. Este fenómeno se conoce como «analfabetos funcionales»; es decir, son personas que conocen los rudimentos de la lectura y la escritura, sus aspectos mecánicos, sin que este conocimiento sea suficiente para entender lo escrito. Se trata, evidentemente, de casos de bajísima preparación intelectual.

- El nivel literal es en el que el/la lector/a se atienen estrictamente a los contenidos explícitos, sin entrar en más profundidades. Este nivel es conveniente para la lectura de textos que no requieren de interpretación, como puede ser el prospecto en el que se explica cómo funciona, por ejemplo, un electrodoméstico. En estos casos la persona que lee se ajusta a lo que dice el texto y hace aquello que en él se afirma, sin más. Salvo en casos tan concretos como éste, es necesario trascender lo literal e ir al fondo de las ideas transmitidas en el escrito o, dicho de forma diferente, hay que pasar de leer palabras (nivel literal) a leer ideas (nivel simbólico).

- El nivel simbólico es el de las ideas, cuando el lector pasa a los aspectos profundos, cuando no se queda en lo explícito y capta también lo implícito, cuando hay una aproximación mayor al pensamiento del autor/a y a las ideas que trata de trasmitir. En este nivel, el/la lector/a hacen una interpretación de lo escrito, que mejora la comprensión global de todo el texto.

- Cuando se pasa al análisis se entra en el siguiente nivel, el crítico. La comprensión crítica se hace posible porque el lector realiza un análisis de contenidos que permite identificar y diferenciar hechos y opiniones, descubrir las secuencias de pensamiento que se siguen para realizar la exposición, conocer las posibles relaciones entre hipótesis y conclusiones, etc. Cuando el/la lector/a se encuentran en este nivel, les permite realizar juicios de valor sobre lo leído, juzgar los diferentes aspectos del texto según criterios personales, marcarse objetivos claros con respecto a la lectura y verificar hasta qué punto los consigue mediante ésta y hasta qué punto el texto puede satisfacer sus necesidades, etc. Cuanto mayores sean la formación intelectual y el gusto por la lectura que tenga la persona que lee, más posibilidades tendrá de dominar este nivel y de enriquecerse a todos los niveles. No obstante, cualquier persona que lea algo, siempre se formará un cierto juicio de lo leído, aunque no sea consciente de ello.

- Hay un quinto nivel que difiere cualitativamente de los anteriores, pero que aporta una visión más amplia de lo que se lee. Este nivel es el estético, en el que el/la lector/a abordan la comprensión del texto desde los aspectos formales de éste, en el que se va, más que al análisis de los contenidos, al análisis del estilo, al género literario (ensayo, novela, poesía...), a la claridad en la transmisión de ideas, al humor, etc. Normalmente, sólo se busca este nivel comprensivo cuando se está con un texto literario, donde prima la belleza de la escritura sobre otros aspectos. Cuando se trata de manuales, libros de consulta o técnicos, lo más frecuente es que este nivel quede relegado a un segundo plano, aunque no por eso ha de tenerse menos en cuenta. Con frecuencia, muchos de los problemas de comprensión que tienen los estudiantes en la lectura se deben, precisamente, a que se manejan textos poco amenos o de una baja calidad literaria, en los que las ideas ni siquiera llegan a estar bien expresadas, lo cual provoca el lógico rechazo por parte de quien tiene que enfrentarse a estos libros.

 

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