VENTAJAS DE LA LECTURA

Con lo dicho hasta ahora quedará claro cuán importante y ventajoso resulta dominar las habilidades lectoras y estar en posesión de hábitos adecuados. No obstante, conviene hacer hincapié en aspectos que, aunque puedan quedar implícitos en el contenido de este libro, es necesario tener en cuenta, como son las ventajas que se derivan de la lectura. No se pretende hacer una reflexión exhaustiva en este punto, sino señalar algunos de los aspectos más relevantes e incitar a que se descubran otros nuevos.

Entre las ventajas que se derivan de la lectura, quizá una de las más significativas sea la de que, a través de ella, ganamos en autonomía e independencia porque fomenta el sentido crítico y provoca la inquietud intelectual al aportarnos ideas nuevas, proporcionarnos conocimientos y argumentos, lo que viene a estimular el razonamiento y la imaginación. Nos hace más libres en nuestros pensamientos y en nuestros actos al disponer de elementos de juicio y evaluación, favorece la adecuada toma de decisiones y potencia la creatividad personal.

Mediante la lectura se consigue un paulatino y progresivo enriquecimiento personal. Con ella ganamos en vocabulario, aprendemos a hacer una correcta utilización de nuestra lengua y mejora el conocimiento de nuestro idioma, lo que nos permite mejorar en nuestras posibilidades expresivas y de comunicación al dotarnos de mayores recursos. Este mayor conocimiento facilita que transmitamos con mayor precisión y claridad aquello que deseemos transmitir, tanto si lo hacemos por escrito, como si es verbalmente, a la vez que nos sitúa en una adecuada posición para entender mejor a los demás, sea a través de sus escritos, o sea, a través de lo que nos comunican oralmente.

Con la lectura se pueden satisfacer los deseos que cualquiera pueda tener de aprender, pues ya hemos dicho que es la mayor fuente de adquisición de conocimientos además de ser un medio de fácil uso. Los libros, revistas, etc., son relativamente fáciles de adquirir y de manejar. En cualquier momento se puede acudir a ellos, extraer la información que pueda interesar y repetir esta operación cuantas veces se quiera, es decir; facilita una recuperación inmediata de la información o, si se carece de ella, su adquisición. Prácticamente todos los conocimientos de la humanidad están en los libros, basta con acudir a ellos para encontrar lo que deseemos saber. Cada lector puede marcar su propio ritmo, pues leer es una actividad intelectual autónoma, así como seleccionar las lecturas, cuándo realizarlas y los objetivos que persigue con ellas dado que se puede leer para aprender, disfrutar, fantasear, pasar el rato, relajarse, etc, según el momento y las necesidades de cada uno.

De todo lo anterior, se deduce que leer favorece el rendimiento intelectual y mejora el académico, porque nos forma, nos instruye y nos hace más cultos, a la vez que proporciona las bases para que el estudio sea una actividad gratificante y lúdica.

Sacarle todo el partido a las lecturas requiere experiencia, práctica y dominio del proceso, especialmente en los aspectos de velocidad y precisión. A continuación encontrarás las características más relevantes para mejorar en estos dos aspectos y, con ello, mejorar en general, tanto en el estudio como en cualquier trabajo intelectual que realices.

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